Una pausa, no una cerradura
Elige las apps que te sacan de lo tuyo y cuándo deben descansar: mientras trabajas, de noche, mientras estudias. Al abrir una aparece tu lista, con una pregunta: ¿entras a propósito, o por costumbre?
Siempre puedes entrar de todas formas. Los pases te dejan cruzar sin esperar, y vuelven cada mañana.
Funciona con Tiempo de uso de Apple. Do-ri-Do nunca ve qué apps usas.

Escribe como hablas
Escríbelo como lo dirías. Mañana a las 5, cada martes, #llamadas, @Casa: fechas, horas, repeticiones y etiquetas se acomodan solas.
O pídele a Siri que lo apunte, o díctalo en el Apple Watch.
Enfócate sin fuerza de voluntad
Elige los minutos y un sonido que te acompañe: un café con lluvia, un tren nocturno, una tarde de bosque. Mientras dura el bloque, las apps que elegiste también descansan.
La sesión te sigue a la pantalla bloqueada y a la isla dinámica, y si ya tienes tu música sonando, el ambiente entra por debajo.

Rachas que dan orgullo, no culpa
Saltarte un día no rompe nada, y las metas pueden ser por semana: tres veces al gimnasio cuentan, sean los días que sean.
Otras cosas tienen final, como diez días de antibiótico. Esos son programas, y se miden contra su propio plan. No eliges uno u otro: sale de lo que escribes.

Tu foco, convertido en formas
Cada sesión deja una forma que se queda. El tamaño es cuánto duró; el color, a qué se fue. Progreso te enseña tu semana, tus mejores horas y lo que te saca, y cada domingo llega tu recap.



Tu día, donde lo mires
En el iPad, tu lista, tus hábitos y tu calendario quedan lado a lado. En el Apple Watch apuntas con la voz y ves lo que viene. Los widgets dejan tu día en la pantalla de inicio, y todo viaja por tu propio iCloud.


Tuyo, y de nadie más
Tus tareas, tus rachas y tus pausas no salen de tus aparatos.
- Sin cuenta: abres la app y ya.
- Sin servidores: tu iPhone y tu iCloud.
- Sin analítica y sin anuncios.
- Exporta o borra todo cuando quieras.
